domingo, 27 de junio de 2010

Sus besos, inocentes y picantes.

Canta tirada en la cama, sus largas piernas reposan una encima de otra. Únicamente la cubre una camiseta y unas bragas violetas, hace honor a su nombre. Nadie diría que tiene quince años y ella hace lo posible para no aparentarlos. Le gustaría ser mayor pero dudo que quiera dejar de ser pequeña. Su desparpajo hace que esa mezcla de niña y mujer sea perfecta.
Ha cambiado su imagen, antes llevaba una larga melena hasta la cadera, ahora su nuca está rapada. De repente, es una niña con cuerpo de mujer. Una niña madura, eso si, pero a Violeta se le notan esos quince años. Su curiosidad pintada de madurez y el gran número de experiencias que ha tenido han hecho que haya madurado, pero no ha perdido la inocencia. Violeta, aun le queda mucho por aprender.

1 comentario:

  1. no no no, sus besos no son inocentes, para nada.
    bueno, a lo mejor un poco. pero solo un poquito.

    p.d: adoro como escribes

    ResponderBorrar