Observa ese cigarro que se consume en el cenicero mientras la música le envuelve. Su imaginación se va lejos, no quiere volver. Los sonidos de su alrededor pasan a un segundo plano, el humo inunda sus pulmones. Mira a traves de la ventana las nubes blancas y el humo, menos blanco, sale por sus carnosos labios.
Repite el proceso, le da una calada a ese magnifico cigarro, lo deja consumirse en el cenicero mientras mantiene ese maravilloso humo en sus pulmones. No quiere expulsarlo pero finalmente lo hace. Tras repetir este proceso mágico comienza a sentir los efectos de esa maravillosa droga.
Sus pupilas dilatadas hacen que el color azul verdoso de sus exóticos ojos quede en segundo plano, esa felicidad incontrolada, sin motivo y, sobre todo, esa despreocupación le hacen volar.
Todo el mundo le dice que no es bueno darse a ese vicio, hablan sin saber. No tienen sus preocupaciones, ni sus problemas. Tienen sus vidas perfectas con momentaneos y efímeros problemas, no pueden hablar.
Ellos no tienen que buscarse un futuro, su familia no les ha rechazado, no tienen a ese maravilloso pero pesado bulto de su vientre.
Ellos en cuatro meses seguirán con su vida de adolescentes mientras Abda cuida de su hijo. Ellos seguirán saliendo y divirtiendose mientras ella cambia pañales. ¿Y todo por qué?Por una religión demasiado extricta que la rechaza por haber sido violada, que la llama puta y la apedrea por no querer seguir las costumbres. Esa religión que la quiso hacer esclava de un hombre que ella no amaba solo por que una mujer no puede estar sola. Esa maldita religión que permite que la abandonen y la maltraten pero no que aborte.
Después de todo lo que le ha hecho su cultura y su religión no pueden pretender que escuche a los mismos que la quisieron lapidar en su momento. Además, ahora ella es feliz. Puede vestir como quiera, ir sola por la calle, se siente igual a los hombres. Ha cambiado de país y sabe que aquí podrá darle una buena vida a su hijo.
Abda es fuerte y se siente segura, por primera vez en su vida. Por primera vez en su corta vida Abda es libre y feliz a pesar de sus problemas.
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