lunes, 7 de febrero de 2011

Diez y seis

Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis...La inocente niña tarareaba sin preocupación. Seis y dos son ocho y ocho dieciséis...Mientras canturreaba daba esos pequeños saltitos que tenía por pasos. Ya me se las tablas de multiplicar, el año que viene me podre casar...La pequeña niña de pómulos sonrojados cayo desplomada al suelo. Es lo malo de la armas, matan.

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